El comic de Montecristo

Resulta complicado explicar esto desde el principio, pero lo voy a intentar. Hoy, 6 de noviembre, cumplo años. Treinta y ocho, para ser exactos. El blog también cumple años hoy, concretamente seis. El caso es que cuando cumplí treinta y siete, hice una declaración de intenciones pública que instaba a que se me pudiera(n) arrear una(s) colleja(s) si durante este año no hacía un cómic. Yo, adalid de los proyectos a medias como éste o éste (por no hablar de éste otro) dije que iba a tener un cómic terminado para hoy.

Bueno, pues podéis id engrasando los capones porque no lo tengo.

No obstante, y sin querer buscar excusas, me he metido una panzada en la recta final como quien se empolla doce temas antes de un examen sin haber dado palo durante todo el curso y algo hay. No mucho, pero sí que hay algo.

Estuve pensando en qué podía hacer y le di muchas vueltas. Que si algo corto, que si algo largo, que si una página, que si una tira del eternauta… pero al final lo pensé y me dije… “coño, pero si ya tienes un cómic empezado, pues sigue con él”. Efectivamente, hace no tanto, pero sí bastante, empecé por aquí otro de mis proyectos inacabados: Montecristo. De hecho no era la primera vez que lo empezaba… ni la segunda, como se puede apreciar en la galería. Empecé reinterpretando (bonito eufemismo para decir “copiar a mi puta bola otra cosa”) un cómic antiguo con una versión hiperresumida de la novela en una de mis libretas Zap Book .

Se puede ver todo lo que hice en este enlace de aquí.

El cómic en cuestión era bastante naif y en honor a la verdad, tropezarme con él en el cajón de “saldos en extranjero” de alguna librería fue, por llamralo de alguna maner, providencial, porque me dieron ganas de hacerlo a mi manera. Como el formato de las libretas es A6, lógicamente tenía ciertas restricciones, sobre todo a la hora de meter bocadillos de texto, así que lo fui adornando con expresiones y resúmenes mías propias, pero por otro lado… ¿para qué cambiar la composición de página y viñetas? Total, ¿quién lo iba a saber?

Y así seguí, poco a poco, plagiando página tras página. Cuando se me acabó el Zap Book, continué en otro, hasta que me di cuenta de que esto no llevaba a ningún lado. Así puestos, concluí que lo mejor sería hacerlo “un poco más en serio” aunque tuviera que empezar de cero de nuevo. Pero claro, no lo iba a hacer en ese tamaño, que resultaba tan incómodo. Lo iba a hacer mejor… así que lo dupliqué. Sí. Con mis santos bemoles me puse a hacerlo en formato cuartilla. Toda una explosión de innovación.

La broma me duró cuatro páginas, pero me dio pie a pensar que, además de plagiar vilmente el tebeo de saldo, podría ser capaz de ir contando un poco la historia a mi manera. No sabía muy bien si resumiendo el libro o directamente capítulo a capítulo, porque al gustarme tanto la historia, me sentía como un traidor recortando cosas. Pero claro, si pretendía hacer este nuevo proyecto, no lo podía hacer en tamaño cuartilla, que era muy cutre. Así que tiré la casa por la ventana e hice una página (sí, una página) en DIN A-3… ¡¡y a color!!!

Pero claro… estaba condenado a morir. Ni me convencía el estilo, ni el color, ni nada. Algunos pensarán que soy un pijotero, pero soy todavía peor. Si no lo veo… pues no lo veo; qué le vamos a hacer. Pero entonces ¿qué? Pues que ahí siguió la cosa muerta hasta que hace un par de semanas, viendo que se me echaba el tiempo encima volví a tomar las riendas del proyecto. Para empezarlo desde el principio, claro, mezclando un poco de todo lo que ya sabía de los anteriores intentos, pero esta vez en el formato estándar en el que me suelo manejar mejor: el A4 (o folio de toda la vida).

Del proceso, poco puedo decir salvo que es bastante artesanal todo, (salvo los grises, el texto y algún arreglito adicional) a base de boceto a lápiz azul, entintado con rotuladores, negros con pincel. He intentado hacerlo con programas tipo Manga Studio o Photoshop, pero qué queréis que os diga… no me apaño bien y el resultado lo noto. Si uso los programas es para la parte final en la que ya está la página entintada y hay que retocar o afinar alguna cosa.

Así que así estamos, con un nuevo-antiguo proyecto enfilado hasta que me aburra, intentando ser fiel a mis principios aunque nunca a mis finales. No sé si habré evitado la colleja (aunque me la merezco por ser un poco perro) pero al menos espero que no me duela tanto.

Pero claro, no lo voy a dejar aquí, y como hoy es tanto mi cumpleaños como el del blog, tiene que haber un regalo, que no podía ser otro que las seis primeras páginas del cómic (lo que llevo, vaya) en un pdf para que las descarguéis, las leáis y me llaméis de todo. El resto, ya veremos cómo lo vamos distribuyendo, pero confío en hacer por lo menos, otras seis páginas antes de que me aburra y lo deje en barbecho durante otra larga temporada. La verdad que no me da la vida ya.

Aquí tenéis el enlace de descarga (ojo, son casi 11 megas). Espero que os guste :-).

NOTA: en un momento en la narración aparece la palabra “Risketos”; está mal. Realmente son TRISKIS, que son los redondos, porque los risketos son alargados y con sabor a queso cheddar, pero me confundí en un lapsus y lo dejé porque me hacía más gracia. Supongo que los puristas del rigor histórico sepan perdonarme esta pequeña licencia que apenas afecta a la narración más que lo de pintar enchufes en las paredes.

 


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