Montecristo

Montecristo Página 01

Donde comienza la historia, y un encargo importantísimo le es encomendado a Edmundo Dantés el capitán Leclrec, mientras la envidia de Danglars empieza a hacerse patente.

No; no voy a recurrir a eso de “es que he estado muy liado”, para justificar que tenga el blog un tanto moribundo en cuanto a publicaciones se refiere. Ni tan siquiera he colgado un enlace a las fotos del viaje por la India y de algunas otras escapadas o eventos. Tampoco voy a prometer que vaya a actualizarlo más a menudo ni que esta actitud vaya a cambiar. Total, ¿para qué? Si al final por unas cosas u otras nunca lo hago.

Así que voy a seguir como hasta ahora intentando mantenerlo al día y manteniendo actualizados Flickr y Facebook (lo siento, lo de Twitter lo he intentado varias veces pero me saca de mis casillas y lo tengo para cosas esporádicas) y el blog, bueno, pues aquí está el pobre, esperando que alguien le haga caso. Es más… ¿alguien le hace caso?. Es que como tengo bloqueados los comentarios… lo mismo los desbloqueo, pero los tuve en abierto una vez y no paraba de entrar spam. Mal rollo.

En fin; al tema. Que recupero las publicaciones para decir que (oh!, sí! por fin!) he empezado a dibujar un cómic después de… ejem… pues bastante tiempo; dejémoslo ahí. Como tampoco vamos a hacer carrera de ello, he decidido compartirlo aquí con todos. Eso de guardarlo bajo candado para que nadie lo vea hasta que esté acabado, nunca ha ido conmigo; ya sabéis que yo soy ás de ir enseñando cacha a medida que voy teniendo cosas, lo que me convierte en menos pedante pero un poco más pelma, por lo de ir actualizando a menudo y dar la brasa con correítos y publicaciones. Pero sé que me queréis igual y que vais a rebloguear esto porque somos amiguitos y colegas ¿verdad? ¿¡¿VERDAD?!?!?!

¿Y qué ha hecho este loco?, Pensaréis. Pues nada más y nada menos que darle forma de tebeo a mi novela favorita. A falta de guionistas para historias cortas, cójase usted a los clásicos, libres de derechos y muchísimo más folletinescos. En mi caso, Dumas y su maravilloso “Conde de Montecristo”, gran obra carente de adaptaciones decentes en cualquiera de sus formatos. Vamos, que no hay ni película, ni cómic hasta la fecha que le llegue a la altura de los zapatos a la obra original. Un inciso; y es que yo en mi más tierna infancia, descubría esta novela gracias a una adaptación en dibujos animados de los clásicos de Hanna-Barbera que he sido incapaz de volver a encontrar. Lógicamente, en 73 minutos, pues no vas a comprimir mil seiscientas páginas, pero para un crío, es más que suficiente, y creo que es la mejor adaptación que recuerdo hasta la fecha, pese a sus carencias de trama.

Así que allá voy, con dos cojones con mucha paciencia y mimo, os presento la primera página de esta aventura en la que se metió Alejandro Dumas y en la que me meto yo a día de hoy. Si pincháis en la foto, la vereis en grande y podréis leer los bocadillos más a gusto. Un consejo que os dejo, para hipermétropes.

Como siempre, espero que os guste y según vaya haciendo más páginas, pues os seguiré dando la tabarra.

Bezos y Abrasos.

Imagen original en Flickr

 


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