Retratos tróspidos 8

Como parece que este año el verano, o sea, el buen tiempo, ha tardado en abandonarnos hemos aprovechado al máximo la temporada y hemos tenido ocasión de volver a salir al Retiro a dibujar tróspidamente de nuevo. En esta ocasión, a los lápices estuvimos: Roselino, Laura, Manuel, Víctorzurdo, Paula, Alberto, de manera fugaz, Gema y de “mucho más fugaz” un espontáneo (el de rojo en las fotos) que se animó a dibujar en un par de ocasiones.

No sé si la gente ya empieza a conocernos, pero la página de Facebook (Me voy de Tróspidos) tiene un montón de visitas últimamente y el otro día además, los “afectados” se mostraban especialmente espléndidos, pues hicimos sonar el “cencerro de los plenos” muchas veces y conseguimos vender un total de doscientos dibujos en apenas dos horas.

Sirva el detalle de que durante la primera mitad de la jornada (o casi) no tuvimos en el “posadero” (aka. “la silla de posar) más que niños y cuando por fin se animó un adulto casi que ni nos lo creíamos; casi que dibujé a la chica con mofletes y los ojos grandes, pero es que cuesta mucho cambiar el chip.

También mencionar el público (bendito público) que nos hacía de carabina, pues con semejante corro de gente, desde el principio hasta que los ahuyentamos, sólo atraía más gente que nos aplaudía después de cada posado. Así se agradece horrores trabajar. Lo que no sabemos es cuándo volveremos a sacar los lápices a la calle, pues se aproximan fechas de compromisos para todo el mundo y sobre todo, la climatología tenderá a no tener muchas concesiones con nosotros, pobres dibujantes.

Voy a comentar un detalle, sólo para que quede registrado. Cuando terminamos de dibujar, como viene siendo costumbre desde hace tres sesiones, nos fuimos a gastarnos las ganancias en un banquete al 100 montaditos de Narváez, y mientras estábamos en plena degustación apareció por la calle el mismísimo Froilán de todos los Santos, con un amigo y un armario ropero de guardaespaldas que se subieron en un coche (no demasiado boyante; un Peugeot) que estaba medio subido en la acera y se largaron. Es una tontería, pero tenía que ponerlo. Y sí, el enano tenía la misma cara de empanao que en la tele o en las fotos.


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