Rondador Nocturno. Paso a paso – Fase 1: Manga Studio

Como anuncié en el anterior post, y pensando en que iba a tardar más en ponerme a ello, voy a poner un paso a paso para el siguiente dibujo de la galería de superhéroes, que le ha tocado a Nightcrawler, o, como se traduce aquí, Rondador Nocturno.

Me hace gracia pensar que alguien pueda sacar algo útil de aquí, puesto que no soy referente de nada y mi producción y experiencia es bastante escasa; de hecho ni siquiera me dedico a esto. Pero este mini tutorial me sirve tanto a mí como una guía donde puedo dejar puesto paso a paso como llego al resultado (para futuras referencias cuando se me olvide cómo hice tal o cual dibujo) y espero que a algún visitante casual que de pronto se ilumine con algún detalle y que pueda aprovechar cualquier detalle de esta miniguía. Por supuesto, huelga decir que este método que empleo no siempre ofrece los mejores resultados y que lo mismo, lo que yo hago aquí de una manera, a cualquier otro se le puede ocurrir hacerlo de muchas otras. Para este tipo de cosas funcionan muy bien los olvidados comentarios que están al final del post, así que os animo a usarlos para que me digáis qué os parece el proceso o si vosotros hacéis otra cosa para llegar al mismo sitio.

En fin, empezamos.

Lo primero que hago siempre, y aunque parezca una perogrullada, es buscar imágenes representativas de los personajes, pues muchas veces ni yo mismo me acuerdo de los trajes o incluso de las poses típicas que suelen tener. Por poner un ejemplo, Hulk con una pose de Spiderman… como que no le pega mucho. Esto además sirve para no reinventar la rueda. Hay posturas cliché que molan, y a fin de cuentas, se trata de hacer un dibujo que mole, ¿no?

Bueno, pues una vez decidido (más o menos), lo primero es lo primero; y por mucha Cintiq maravillosa que tenga, yo para hacer garabatos aún sigo prefiriendo los folios. Supongo que es una manía que me cuesta perder, pero es que trabajar directamente sobre la pantalla del ordenador, aunque no dudo de la versatilidad y de la rapidez, me hace perder un poco de la perspectiva general del dibujo. Y si ya a veces me cuesta separarme del papel para ver si no me estoy yendo de madre, pues con el ordenador ni os cuento. Así pues, empezamos garabateando el papel.

Para los garabatos me he acostumbrado a usar colores. Generalmente rojo y azul. Cosa heredada, o más bien aprendida, de los animadores (no sé muy bien por qué, pues jamás he hecho nada en el mundo de la animación). El caso es que dibujar con color me da un poco más de seguridad, así que, ¿para qué complicarnos?

Los lápices azules que uso para el primer boceto son Col-Erase, cortesía de Nacho Molano, que me los descubrió hace unos meses y tuvo a bien regalarme una caja. Hace tiempo que estos lápices eran muy complicados de encontrar aquí y había que traerlos de Estados Unidos, pero hoy por hoy, con la globalización, supongo que no será muy complicado hacerse con ellos. La principal ventaja es que se pueden borrar (el “Erase” del nombre y el borrador de la parte de atrás son todo pistas) y no son muy grasos ni marcan demasiado el papel. Están pensados para animación, co lo cual estas características juegan a su favor. Aunque en la caja aparezcan rosas, son azules.

Sin embargo, yo para esta primera fase apenas borro nada. Me pongo a hacer lineas como un loco más o menos encajando la forma, y el volumen. Son muchas líneas y muchos jardines de los que no siempre salgo afortunado, pero merece la pena. Es una herencia de mi paso por la Facultad, donde antes de hacer nada definitivo tenía que rayar mil veces. De vez en cuando me salto esta norma, y no siempre se obtienen buenos resultados, así que, ya que estáis leyendo esto, mi recomendación personal es que hagáis  todas las líneas que creáis convenientes antes de hacer un solo trazo definitivo.

Una vez más o menos encajado (cada uno que se aclare con sus propias líneas), pues ya más o menos lo voy definiendo. Sé que hay gente que con poco más que lo anterior ya se pone a escanear y entintar, pero es que yo soy bastante cerrado, y hasta que no lo veo enfilado… pues no estoy tranquilo. Así que, le damos un poco de forma al asunto y… voilá!!!

 

Y aquí muchos pensarán… “pues ya está ¿no?” Pues no. Que yo soy muy maniático, así que todavía lo rompo más y le meto otra nueva línea que lo defina por encima. para esta ocasión me olvido ya un poco del Col-Erase y uso los lápices de color de Faber Castell que, a diferencia de los otros son más grasos e intensos. Podría ponerle lápiz, sí, pero prefiero mantener el dibujo base en azul. Pues eso, unas pocas líneas más y…

 

Y ahora sí; ya me he quedado tranquilo y estoy listo para llevarme el dibujo a Manga Studio. Siempre escaneo a 300ppp e intento trabajar a un tamaño mínimo de A4, pues nunca se sabe dónde van a quedar impresos luego los dibujos. Lo cierto es que, a día de hoy, no he impreso ninguno, pero oye, mejor tenerlos a un tamaño decente y reducirlos que hacerlos a un tamaño cutre y que se pixelen al escalarlos. El formato: jpg, pues esta imagen va a ser sólo una capa del dibujo final sobre la que redibujaremos encima y no hace falta que tenga una calidad excepcional.

En Manga Studio

Ahora mismo estoy usando la versión 5 de Manga Studio. No he usado las anteriores salvo en un par de pruebas y reconozco que no me acababan de atraer demasiado. pero esta versión de verdad que es muy diferente. Después de apañar unos cuantos atajos de teclado (vicios de Photoshop), abro un nuevo documento en A4 y pego la imagen que acabo de escanear en él.

 

Bajo la opacidad de la capa de la imagen hasta un 50% (o el que a cada uno le de la gana, vaya) y luego pongo una capa por encima que será donde entinte el dibujo <perogrullo mode=”on”>por encima de las lineas del dibujo anterior </perogrullo> aunque aprovecho muchas veces las circunstancias para corregir un poco el dibujo según vea. Un consejo: sé que cuando te pones a dibujar quieres acabarlo todo a toda prisa, pero me he dado cuenta de que si después de escanearlo, dejas “reposar” el dibujo un rato, cuando empiezas a entintarlo, empiezas a verle algunos fallos que puedes fácilmente corregir mientras trabajas. En cambio, si lo haces todo del tirón, el propio ímpetu de querer hacerlo rápido te obnubila y acabas por caer en los mismos errores. Además, este tiempo de descanso te permite “alejarte” del dibujo y ver si hay alguna parte que puedes cambiar y/o mejorar. Pero ojo, que un rato es un rato… no cuatro días, como me pasa a mí. 🙂

¿Y para entintar, qué? Pues ahora mismo estoy enamorado de la G-Pen, dentro de la herramienta pluma de Manga Studio. Tampoco he probado muchas y supongo que para unos acabados diferentes, más artísticos o sueltos hay otras herramientas mejores, pero desde luego que con la G-Pen hay una suavidad de trazo sensacional y permite una modulación de la línea espectacular. Para un tamaño A4, uso un tamaño de 7pt con la opacidad al 100% y el antialiasing al 75%.

 

Y luego ya es cuestión de empezar a soltar la mano. Yo todavía no he conseguido la concreción de trazo que tienen muchos de los grandes dibujantes, pero poco a poco me voy aclarando. A veces abuso de trazos cortos y finos, como tramados, y luego, en el mismo dibujo, uso trazos largos y gruesos para definir contornos y lineas importantes. Poco a poco se va generando un estilo, y al final, todo vale. Con la Cintiq, es cierto, resulta muy fácil dibujar. Con una Wacom, supongo que también; pero en ambos casos, lo importante es no pegar la muñeca a la base y mover la mano casi desde el hombro, o si no, desde el codo. Lo mejor es que aquí podemos equivocarnos todas las veces que queramos, que un CTRL+Z  a tiempo nos da la vida.

 

La única “pega”, por decir algo, que le veo al entintado con Manga Studio, es al mismo tiempo su principal virtud. Ya me lo dijo Dani García cuando me hablaba de las bondades del programa, y es que el trazo queda muy igual y uniforme. Bueno, al menos con esta pluma, vaya. Que está muy bien, pero a veces tengo la impresión de que queda un poco plano y frío. Pero claro, también soy yo que soy un poco perro y no cambio de herramienta ni aunque me maten. Si mezclas pinceles, lápices, rotuladores… o incluso si cambias los valores de los mismos que usas, estoy convencido de que se pueden conseguir resultados muy interesantes.

Y aquí, el dibujo entintado:

 

Hasta aquí, la primera parte del tutorial. Una vez finalizado el entintado en Manga Studio, guardo el archivo en formato .psd para usar en Photoshop (Manga Studio te respeta las capas y las preferencias) y lo abro allí para darle el color, puesto que estoy bastante más familiarizado con los filtros y efectos de capas en el programa de Adobe y compaginan bastante bien, aunque dejo esa parte para el siguiente tutorial.

Para dudas, críticas, ruegos y preguntas… los comentarios están para todos. 🙂

 

 


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