…y España ganó el mundial

España campeona del mundo.

Bueno, pues creo que va a ser la noticia del mes, del año, o yo qué se. España ha ganado el mundial de fútbol. A ver, no es que se muy amigo del deporte del balón, pero reconozco que los mundiales (y eurocopas), qué diantre: me gustan. El ambiente que generan, hasta que se disuelve en alcohol, me atrae. Todos somos amigos, y puedes ponerte a hablar con quien quieras. Además de que, sin saber muy bien cómo o de qué manera, cuando llegan los partidos importantes todos sabemos de fútbol: quién juega mejor, quién peor, las faltas que hace uno, las que hace el otro, lo que es una vuvucela… vamos, unos máquinas.

España campeona del mundo. El domingo (11 de julio), España jugaba ganaba la final contra los gladiadores americanos Holanda, un hecho histórico que, nos guste o no, vamos a tener que ver hasta en la sopa durante las próximas semanas (o meses); así que yo, ni corto ni perezoso me planté en pleno centro de Madrid para ver qué se cocía. Realmente no iba solo, que Julieta y Jorge estuvieron ahí al pie del cañón como jabatos, sudando como pollos y aguantando los nervios como todos (los pollos también).

Por supuesto, para semejante eventualidad no me iba a dejar la cámara en casa, así que os imaginaréis lo que toca ¿no?

España campeona del mundo.

Respecto al evento en cuestión, pues intentamos apalancarnos en Cibeles para ver el partido después de darnos una pateada por el centro disfrutando del ambientillo, pero una vez allí, la incontrolable masificación de público (y voy a omitir peyorativos y degradatorios) nos hizo abortar la misión a golpe de vuvucela y pisotones; parece que estorbábamos a los borrachos y por no liarla huimos como un rayo hacia cualquier bar con tele que nos acogiera con cerveza y aire acondicionado. Total, ya estábamos en el “fregao” y el ambiente era el mismo, pero sin la posibilidad de lipotimias de por medio. El elegido fue “La Bodeguita de Enmedio”, cerca de Alcalá, donde casi se hunden los pilares tras el gol de Iniesta.

España campeona del mundo.

Después de aquello, quedaba ver las consecuencias, y andandito Alcalá hacia arriba, nos plantamos en el meollo a compartir la euforia con quien quisiera; y creedme que querían muchos (y muchas) más de los que imaginaba. Tristemente, como toda buena celebración que se precie, tenía que acabar en jaleo y mientras regresaba al coche a una hora prudente, ya empezaba a ser testigo de la degeneración de a testosterona agudizada por el alcohol, pero conseguí esquivarla con un hábil movimiento de cadera :-).

España campeona del mundo.

Respecto al blanco y negro de las imágenes, puede parecer un recurso dramático un tanto manido, pero la realidad es que las cámaras compactas con poca luz y a Isos altas, meten más ruido que las vuvucelas y así, se dismula un huevo. Podría darme el pisto, pero ¿pa qué?

Enhorabuena, selección.

La galería entera, aquí.

Share Button